viernes, 10 de mayo de 2013

PARA 10° A Y 10° B


LA AUTONOMÍA PERSONAL
 
 El arte de la autonomía

En el ámbito social, la autonomía es un concepto psicológico y ético. Significa la capacidad de dirigir libremente la propia conducta, de darse normas a uno mismo. La propia etimología de la palabra indica su índole moral, porque el «nomos» hace referencia al ámbito normativo. Es interesante comprobar que sólo tardíamente se ha valorado esta capacidad. Para los filósofos clásicos griegos lo importante era que el ciudadano disfrutara de isonomía (igualdad ante la ley) e isegoría (la igualdad en el uso de la palabra). En la tragedia Antígona, de Sófocles, la protagonista se ve desgarrada entre dos deberes: el ciudadano (no puede enterrar a su hermano, acusado de traición) y el fraternal (debe enterrarlo). Sigue su conciencia y le da sepultura. El coro, que es la voz reflexiva del drama, considera que su comportamiento es soberbio y la increpa llamándola autonomós. Usa como insulto lo que nosotros utilizamos como epíteto glorioso.

Muchos pensadores los llamados comunitaristas- consideran que la exaltación del individualismo rompe los vínculos morales. Es cierto que vivimos en una sociedad «líquida» (Bauman) o mercurial (Marina), pero al mismo tiempo mantenemos sistemas de solidaridad de enorme complejidad y eficacia. Por eso, creemos que lo necesario es traer a la conciencia personal fenómenos de solidaridad que están presentes en nuestras instituciones, en una especie de inconsciente social. Ahora, sin embargo, tenemos que hablar de la autonomía correcta. El buen ciudadano no puede perder su vinculación social, pero tampoco puede diluirse en el grupo. De lo que estamos hablando es de una educación para la libertad, la independencia y la autonomía vinculada. De nuevo nos encontramos en un punto donde psicología y ética se unen.

La tensión entre individuo y sociedad se soluciona cuando añadimos a la noción de autonomía el adjetivo «responsable». La educación de la responsabilidad se convierte así en el punto central de esta competencia. Lo que queremos es que nuestros alumnos, los jóvenes, los adultos, los profesionales, incluso las empresas, sean responsables individual y socialmente. Autonomía responsable es una buena definición ética de la libertad. Supone poseer los recursos personales necesarios para desarrollar los propios planes de vida, pero no arbitrariamente, sino respondiendo de ellos, y responsabilizándose de sus consecuencias.  

Al educar en una sociedad democrática estamos promoviendo la individualidad en un contexto de interdependencias. Ni individualismo desvinculado ni dependencia sumisa. Protegemos así un campo de la experiencia social que pertenece al individuo, en el que esperamos que sea capaz de llevar a cabo un proyecto de vida propio, integrado en la sociedad y valioso. El niño desarrolla su

autonomía personal a medida que: 

a) adquiere capacidad de autorregularse,

b) se responsabiliza de las consecuencias de su comportamiento,

c) aprende a responder asertivamente.
 

Aprendizaje de la responsabilidad

La capacidad de dirigir la propia conducta, que es la base de la autonomía, debe prolongarse con el

aprendizaje de la responsabilidad. El lenguaje nos brinda una precisa cartografía de la responsabilidad. Un bebé no es responsable de sus actos, una persona que no piensa las consecuencias de su acción es un irresponsable. Somos responsables de aquellas cosas que están incluidas dentro de nuestras obligaciones o deberes.  

Todos estos elementos han de ser tenidos en cuenta para educar una autonomía responsable. Durante toda la historia de la humanidad, los niños han asumido responsabilidades muy pronto. Tenían que ocuparse de sus hermanos pequeños, de tareas de casa, o empezaban a trabajar desde muy temprana edad. Esta situación les impedía ir a la escuela o recibir educación, lo que limitaba sus posibilidades de desarrollo. Por eso reconocemos el derecho a la educación hasta los 16 años de edad. Pero nos hemos confundido al querer proteger a los niños liberándoles de responsabilidades, cuando sólo debíamos liberarles de aquellas responsabilidades que impedían su educación. Los niños deben aprender responsabilidad y deben tomar responsabilidades a su cargo.
 

La educación de la responsabilidad tiene como elementos principales: 

1. Reconocer aquellas cosas de las que soy autor y de las que no soy autor.

2. Aprender a analizar las razones por las que se hace algo.

3. Aprender a anticipar las consecuencias de la acción.

4. Aprender a planificar el comportamiento.

Esta pedagogía de la responsabilidad tiene que prolongarse con la asunción de responsabilidades. Todos tenemos deberes y de ellos deriva nuestra responsabilidad. Los padres tienen el deber de cuidar a sus hijos: ésa es su responsabilidad. Los hijos tienen el deber de cuidar las cosas, de obedecer a los padres, de arreglar su habitación, de hacer los «deberes» del colegio.
 

La asertividad

La asertividad, palabra de reciente importación a nuestro léxico, ocupa una parte importante en todos los textos de habilidades sociales. Designa la capacidad de afirmarse frente a los demás, en especial en aquellas situaciones en que han sido infringidos los propios derechos. Saber defenderlos, atreverse a decir que no si es necesario, forma parte importante de la educación de la autonomía. Aprender a defender los propios derechos -dice Larry Michelson- es, en realidad, un proceso de tres etapas. En primer lugar, el individuo debe llegar a ser consciente de sus derechos, debe comprenderlos. Este aspecto es una cuestión del desarrollo, puesto que la adquisición de esta comprensión depende del desarrollo intelectual, así como del desarrollo social. En segundo lugar, el individuo debe ser capaz de comprender cuándo se han violado sus derechos. En tercer lugar, una vez que el individuo comprende cuáles son sus derechos y cuándo están amenazados, es sumamente importante aprender a comunicar a los demás que están infringiendo los propios derechos personales.

 
ACTIVIDAD. Desarrolle estas preguntas en su cuaderno 

1. Partiendo de la definición de autonomía que encuentra en el documento; ¿Cómo puede aplicar a su vida y crecimiento personal dicho concepto?
2. ¿Por qué en la tragedia de Antígona, la autonomía es tomada como negativa y actualmente se utiliza de forma positiva en el ser humano?
3. ¿Qué significado tienen en su vida los términos de isonomía e isegoría? Escriba casos en los que se apliquen y otros en los que no.
4. Explique la siguiente frase:”El buen ciudadano no puede perder su vinculación social, pero tampoco puede diluirse en el grupo”.
5. ¿Por qué el aprendizaje de la responsabilidad es la base para la adquisición de la autonomía?
6. Defina el término de asertividad y ¿Cómo podemos poner en práctica cada una de las tres etapas para llegar a ser asertivos?

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