martes, 11 de febrero de 2014

2014 6° B


CONTINUACIÓN DEL TEMA DE HOY.  Para copiar en el cuaderno para la próxima clase.

Valores éticos. 
Puede entenderse por valores éticos las apreciaciones sobre las acciones humanas conforme a los criterios del bien y del mal. 
Los criterios del bien y del mal pueden considerarse desde dos puntos de vista:  
A. Desde el punto de vista objetivista con Sócrates, Platón, Aristóteles y las Escolástica principalmente, se consideran el bien y el mal como entidades válidas para todos los hombres teniendo como base su propia naturaleza. En este sentido las normas son universalmente válidas. 
B. Desde el  punto de vista del relativismo moral, el cual considera el bien y el mal como concepciones variables de acuerdo con cada época y cada tipo de sociedad. En esta línea las normas dependen únicamente de cada sociedad y no hay principios universales válidos.  
De estas dos posiciones extremas puede establecerse una posición intermedia, es decir, aceptarse que hay ciertos principios universalmente válidos con relación a la moral, por ejemplo el respeto por la vida, la justicia, la protección de la niñez, etc.; de tal manera el asesinato es valorado negativamente en cualquier sociedad; sólo circunstancias especiales como la defensa propia o del grupo, por ejemplo aminora la culpa y puede generar más aceptación social. Pero a la vez acepta que cada sociedad adapta estos principios a sus propias necesidades y establece en función de su cultura cómo han de cumplirse, así por ejemplo, aunque el  respeto a la vida puede estar limitado a los  miembros del propio grupo, a las condiciones óptimas de salud, a la edad, el principio fundamental del mismo.
 
De lo anterior se deduce que pueda hablarse  de una validez universal del valor ético y no hay ninguna sociedad que carezca de dichos valores aunque sean distintos o jerarquizados de forma diferente a otras, sólo varían las normas específicas según el tipo de sociedad, de ahí que la justicia sea válida para todos los hombres, pero la manera de interpretar la justicia es lo peculiar o particular de cada sociedad y así sucesivamente con los demás valores éticos e incluso los morales. 
Los valores éticos se presentan para el hombre como un “deber ser”, es decir, con una fuerza de obligatoriedad interior de sí mismo por ser el verdadero portador de tales valores; por consiguiente su actitud íntima, su intencionalidad es la que determina en último término su moralidad y no los actos exteriores en sí mismos. 
CONCEPTOS BÁSICOS 
Para la solución de problemas éticos tanto a nivel individual como social es necesario tener claros ciertos conceptos que hacen parte del lenguaje propio de la moral, lo cual permite hacer las distinciones pertinentes con otras disciplinas intelectuales.
A.      Conciencia moral es la valoración subjetiva de los hechos según los criterios de bien y mal. Es propiamente una ampliación de la conciencia psicológica referida al orden moral. Por ejemplo si el acto de estudiar, de ayudar a otro, de agredir a otro, etc., es bueno malo.
B.      Conciencia psicológica consiste en darse cuenta de un hecho, en reconocerlo; por ejemplo cuando se da un golpe a una persona, el hecho de darse cuenta de que se le pegó, es conciencia psicológica; el evaluar si ese hecho fue en defensa propia o un acto de agresión injustificado contra la otra persona, corresponde, por su parte,  a la designación de conciencia moral.
C.      Libertad. Consiste en la posibilidad de elegir voluntariamente sin coacción externa con conocimiento del hecho, antecedentes y consecuencias, o al menos del hecho; por consiguiente se supone que mientras mayor sea el conocimiento, mayor será la libertad. Esto quiere decir que mientras más conocimiento de algo se tenga  más libertad de acción tiene la persona pues no hay desconocimiento, manipulación de otros, ni influencia externa que lo lleve a realizar tal acción. Por eso a mayor conocimiento, mayor  libertad en   una acción y mayor responsabilidad sobre la misma. Entre un estudiante de grado décimo u undécimo, por ejemplo, que roba $ 1.000 a un compañero y otro de grado tercero que hace lo mismo, en relación con el conocimiento que supuestamente tienen ambos con base  en su desarrollo, es más libre de la acción el estudiante de bachillerato que el niño de primaria y por tanto más responsable de ella. 
La posibilidad de elección será tanto más libre cuanto menores sean las fuerzas externas o internas que mueven a obrar y mucho más en la medida en que pueda prescindirse de ellas; en el ejemplo del párrafo anterior quien fuera obligado a robar por amenaza de daño físico o moral no obraría libremente, como también quien robara porque una fuerza interior  le impide hacer lo contrario, entonces se trataría de una anomalía de la personalidad, un problema psicológico por ejemplo, pero no de un hecho moral. En ambos casos  la responsabilidad de perpetrador puede disminuir pero no lo eximen de cierto grado de responsabilidad variable en cada situación. 
El psicoanalista Ignace Lepp, al igual que otros psicólogos y autores de disciplinas científicas afines, afirma que no hay acción humana que esté totalmente libre de fuerzas internas o motivaciones inconscientes, de las cuales no escapa ni el adulto más maduro que ha elaborado ya una selección y ha convertido la moral colectiva en moral personal. 
Por tanto los actos humanos no pueden ser absolutamente libres sino relativamente libres, o sea que el grado de libertad está condicionado al nivel de conocimiento y a la carencia  de motivaciones o fuerzas internas o externas.

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