Consiste en el hecho de que el hombre, al ser consciente de una situación, es decir, que la conoce suficientemente, ha calculado sus consecuencias y actúa voluntaria y libremente, y por tanto, puede ser llamado a dar cuenta de su acción y puede sentirse satisfecho o culpable de haberla realizado. Por ejemplo, si una persona hace una crítica destructiva de otra a sabiendas de que con esa acción va a dañar la imagen positiva de ella y actúa libremente, tal persona puede sentirse culpable y se la imputa la responsabilidad de sus palabras en detrimento de la buena fama de la otra.
Es la determinación intencional de in hecho con base en el criterio de bien y mal. Por ejemplo será un hecho moral el herir física o psíquicamente cuando se hace conscientemente, con intención y libertad.
Generalmente es la expresión de la conciencia moral y consiste en la afirmación sobre la bondad o maldad de un acto. Por ejemplo, cuando un estudiante cumple con su responsabilidad de estudiar, juzga que su acción es buena.
Se ha entendido como las fuerzas que tienen ciertas normas para exigir su cumplimiento; ejemplo, las normas relativas a la justicia suelen presentar es fuerza de obligatoriedad.
Son los principios, condiciones, bases o puntos de partida para realizar una actividad cualquiera. Por ejemplo, hay reglas para dibujar, pintar, etc.
Cuando las reglas se presentan como obligatorias para el hombre son reglas morales.
Son aquellas reglas que tienen obligatoriedad para el hombre dentro del contacto social en el cual se desenvuelve, por ejemplo el respeto a sí mismo y a otras personas.
Consiste en la aprobación o desaprobación, premio o castigo que merece una acción cumplida con responsabilidad moral según que el acto sea juzgado como bueno o como malo. La sanción moral puede ser: a) personal si se realiza en el interior mismo de la persona, por ejemplo mediante el remordimiento; b) social si viene del grupo social teniendo en cuenta el comportamiento observado, por ejemplo a quien condecoran con una medalla por servicios prestados a la patria, o recibe la crítica por una acción considerada como mala.
Complejo de Culpa.
Se presenta de dos maneras:
1. Ligado con situaciones o conductas que la persona juzga malas, sea porque de hecho lo son o porque erróneamente así las juzga. En estos casos, a pesar de reparar en lo posible el daño causado y de arrepentirse, la persona actúa bajo los efectos de un sentimiento enfermizo (o morboso) de culpabilidad y atribuye consciente o inconscientemente su situación a dicha falta; o a través de auto sufrimiento expía repetidamente su culpa. El problema aquí no es de índole moral sino psicológica y la solución puede buscarse a través de una terapia psicoanalítica. Un ejemplo de culpa puede ser: un joven siente ira contra una persona y en ese estado le da golpes produciéndole una herida; a pesar de que este joven trata de procurar la curación del daño físico ocasionado en la persona del otro y lo logra, recuerda con frecuencia ese hecho sintiéndose angustiado y culpable y los naturales problemas de las vida los experimenta como castigo a su agresividad aunque no recuerde en ese momento el hecho; un una palabra, el acto realizado sigue repercutiendo negativamente en su personalidad.
2. Sin conexión con una falta concreta; consiste en un sentimiento indeterminado ocasionado por los fracasos de la vida, por la carencia de sentido y meta de la existencia. Se presenta con bastante frecuencia en la sociedad actual como consecuencia de los conflictos bélicos, el consumismo y otra serie de problemas de la relación que afectan cada vez más a la sociedad.
Con este sentimiento la persona tiene la tendencia a creerse culpable sin que haya motivo real para ello; aunque se presente asociado con asuntos éticos, el problema es de índole psicológica y no moral.
Remordimiento.
Consiste en un sentimiento que se hace presente al enfrentar una culpa o acto malo o considerado malo pero realizado con algún grado de libertad. La persona, si es posible, trata de reparar el daño causado, trata de evitar la repetición por motivos morales y si le da una dirección religiosa, lo evitará como sacrificio en aras de la divinidad; pero el hecho pasado no repercute negativamente en su personalidad y si lo recuerda, lo hace como puede recordarse cualquier otro hecho de la vida, pero sin angustia, porque sabe que trató de resarcir el daño causado y lo ha evitado en la medida de sus posibilidades psíquicas.
Ejemplo de remordimiento puede ser el caso anterior cuando el joven, una vez se ha curado la persona que hirió y aun desde antes acepta sus debilidades y trata de no volverlo a repetir, pero el recuerdo de haber herido a un semejante no lo angustia porque tiene conciencia de haber hecho todo lo posible por su curación y ha presentado excusas por su acto agresivo.
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